Esta semana no estaba muy segura de qué contar en mi blog y buscando inspiración en libros, internet y conversaciones, he llegado a la conclusión de que he de hablar «del arte de decir no cuando viajas».
El sábado, venía en el coche con el primo de una amiga y, aunque no nos conocíamos, empezamos a hablar de temas generales y terminamos charlando sobre viajes. Resulta que los dos teníamos ya decidido ir a Marruecos y hablando de los sitios que visitar, de la cultura, del Ramadán, del desierto, de la comida, etc nos dimos cuenta de que es un buen país para aprender a decir «no».
En la vida en general y viajando en particular es imprescindible saber decir «no» con educación. De hecho viajando podemos ensayar para luego aplicarlo en nuestra vida cotidiana y aprender a decirle a tu hijo que «no» le vas a comprar la play, a tu jefe que «no» te vas a quedar más horas y a tu marido que «no», que no te duele la cabeza, pero que «no».
Es imposible satisfacer a todo el mundo y es necesario ponerse límites tanto en tu vida, como cuando viajas sola y lo haces a un país que no controlas y no conoces sus costumbres ni sus leyes. Es muy importante tener en cuenta el país dónde estás ya que no es lo mismo decir que «no» en Asia, dónde sonreír es una buena tarjeta de visita, que en países como Marruecos en los que tienes que ser más seria para no encontrarte con 20 vendedores queriéndote vender la última alfombra de Aladín.
Reglas para decir no cuando viajas.
- Di «no» con seguridad. Así dejarás muy claro lo que quieres y tu receptor no tendrá ninguna duda. Da igual que no controles el idioma, es cuestión de actitud.
- Dilo de forma tranquila y sin perder el control. Así que sin miedo, respeta tu opinión y transmítela.
- No pidas perdón porque no estás haciendo nada malo y tu interlocutor no se va a sentir ofendido. Si lo pides le vas a confundir y sí que puede llegar a pensar que estás haciendo algo mal.
- Si te ofrecen algo o te piden dinero, mírales y di que «no»con educación. Al no mirarles y pasar de ellos es cuando puedes ofender.
- En países en los que la renta per cápita sea menor y te puedan ver como «un dólar andante», cuando quieran venderte algo di que «no» de manera serena, seria, amable y controlando mirada y gestos. Ellos se piensan que como viajas eres rico y que eres su salvación y van a querer sacar el mayor rendimiento posible a la situación. Nosotros también haríamos lo mismo si estuviéramos en su pellejo, por lo que tampoco podemos ponernos a llamarles caraduras, aunque sea lo más bonito que se nos venga a la cabeza en ese momento.
- Que no te de vergüenza decir que no cuando viajas a Portugal y te impongan el aperitivo. Allí te lo ponen por defecto y te lo cobran.
- Que no te de apuro decirle a un taxista que te está llevando por el camino más largo. Y si ves algo raro que no te de miedo a decirle que pare.
- No aceptes regalos de desconocidos. Parece un tópico de una peli de Antena 3, pero prefiero ser una miedosa extremista a que me metan alguna sustancia o material ilegal.
- Di que «no», si no necesitas un guía y no te dejes engatusar si te dicen que te quieren mostrar tal sitio. Al final te vas a sentir obligada a dar propina sin haber querido que te muestren nada sólo por el mero hecho de no atreverte a decir que no. (A mí me paso en Camboya en el templo de Lara Croft y me timaron como a una tonta por no ser rígida).
- Di no cuando viajas, a cierto tipo de turismo en el que mujeres, niñas y niños puedan estar «trabajando» sin elección.
- «No» es «no.» Y tenemos que aprender a decirlo con naturalidad y con seriedad. Decir «no», no es malo. Es quererse, es respetarse y respetar, es cuidarse y cuidar, es indicarle al otro el camino que debe seguir para que haya un entendimiento y un respeto mutuo. Un «No» es un «Sí» a ser más libre, más solidario y más feliz.
3,2,1 Al agua trentis.
