Esta semana ha sido una semana de emociones, reencuentros, noticias y experiencias diferentes que me han hecho disfrutar con lo que me hace feliz.
Sinceramente, he estado con la cabeza en otra parte, y aunque tengo posts en la recámara, creo que a veces, por no decir «siempre», hay que escribir y hacer lo que te salga del corazón.
Por ese motivo voy a poner el link de mi aparición en Castilla la Mancha televisión y a contar cómo me sentí el martes durante el programa y durante el resto del día, pues pienso que fue un día en el que me llevé grandes lecciones de vida a la mochila.
Gracias a mi amiga Belén, que siempre está ahí para ayudarme, este martes he podido participar en «Castilla la Mancha Despierta» , los informativos de la mañana, de la cadena autonómica de Castilla la Mancha, el lugar donde di mis primeros pasos como periodista. Los días previos, estuve a punto de arrepentirme, estaba hecha un flan y pensé: ¿Por qué me meto yo en estos berenjenales? Pero finalmente aparqué el miedo (que es nuestro peor enemigo) y cogí el toro por los cuernos.
Me levanté a las 5:30, cogí el AVE de Madrid a Toledo y tomé un buen desayuno en el bar de enfrente de la estación antes de dirigirme a la tele. (Por cierto, el camarero un encanto y me ayudó a tranquilizarme)
Llegé a la cadena y me recibió Verónica, de producción, gracias a hablar con ella, los nervios se esfumaron rápidamente, como si nunca hubieran estado instalados en mi interior. Estaba bastante nerviosa porque siempre he estado grabando, preguntando, entrevistando…. pero en televisión nunca había estado en el lado de la entrevistada y menos hablando de mi proyecto.
En esos 15 minutos en antena me sentí cómoda, segura, feliz ( así me lo dijo también mucha de la gente que me vió) y muy a gusto con Sonia, la presentadora, a la que acababa de conocer 1 minuto antes. Me sentía así porque creía lo que decía y estaba convencida de mi discurso.
Cuando salí del canal, estaba orgullosa de lo que había hecho y en el autobús me puse a escribir a mis amigas y familiares para contarles mi entrevista. En frente tenía una señora mayor, con cara afable y arrugas de las que gustan, de esas que salen por haber disfrutado la vida. Se me acercó y me dijo: «se te ve feliz y yo le dije, es que estoy hablando con mis amigas y mi familia» y la señora me contestó: sigue así, bonita, que la vida son dos días y hay que disfrutar y sonreír» y yo continué sonriendo y asimilando la conversación de esta señora, pensando que tenía muchísima razón y que lo iba a aplicar con más ahínco. (Parece fácil, pero no lo es. A veces nos sentimos culpable por disfrutar y hacer lo que nos gusta y no sé a quién responsabilizar, si a la educación, a la religión o a la estupidez humana)
El resto de día fue mágico, terminó a las 3 de la mañana después de actuar con mis compañeros del grupo de improvisación al que voy todos los martes desde hace un año . (Llevo dos años haciendo teatro y uno improvisación, porque aunque no es necesario, como el inglés, me gusta y me hace bien)
A pesar de llevar 23 horas sin dormir, yo no estaba cansada y últimamente me canso bastante. Analizando la situación, descubrí que la ausencia de cansancio venía porque durante todo el día había estado haciendo cosas que me gustan, con gente que me gusta y hablando de temas que me gustan.
No sí si tendré más lectores o no, y también desconozco si cuando me lance, que será pronto, a hacer videos, la gente me verá o no. Lo que sé es que estoy persiguiendo algo en lo que creo, aprendiendo muchas cosas y sobre todo disfrutando y seleccionando experiencias, gente y trabajos que me hagan feliz. Cuando estás feliz se nota, se transmite, te da energía y todo sale mejor, aunque suene a cursilada.
Por eso desde aquí invito a que, en la medida de lo posible , por obligaciones, economías, enfermedades, etcétera, tratemos de hacer aquello que nos haga sentir feliz y perseguirlo, aunque estemos solas en el camino.
Si es viajar sola , genial y si es otra cosa pues también fenomenal.
Aquí os dejo el link.
Espero que os guste o, que por lo menos, este post más personal, os sirva para que el dispositivo de la rutina se paralice un poco y la luz de los sueños, haga saltar ese interruptor que nos paraliza.
3, 2,1, al agua trentis y a seleccionar lo que os haga feliz.
El próximo post hablará de viajes. ¡¡¡¡Lo prometo!!!